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Ropa

Cada estación del año, según la región del mundo, condiciona y establece límites sobre que tipo de prendas pueden utilizarse. Es así que el verano promueve una clase de vestimenta holgada y liviana, de suave roce e importante ventilación para soportar las altas temperaturas. El invierno, en cambio, exige abultadas camperas y un textil de excelente calidad en el abrigo, capaz de mantener el cuerpo protegido del frío y los grados bajo cero.

Las diferentes temporadas del año, según la influencia de la moda, promueven variados estilos en la elaboración de la industria textil. Es así que año tras año surgen nuevos diseños y terminaciones, renovando constantemente el mercado y la indumentaria. El diseño de la ropa permite limitar y distinguir la cultura de una población, evidenciando además un contexto histórico. Los años setenta muestran una moda definida, así como también los ochenta y noventa se destacan por la particularidad de la vestimenta.

Diversas texturas, cortes, confecciones, colores, inscripciones, dibujos, pueden percibirse en el diseño de toca clase de tela. La ropa se posiciona, en muchos casos, como una fuerte impronta de identidad en la persona que la utiliza, acompañando la personalidad y cualidad del mismo individuo. El modelo de la prenda permite a muchas personas identificarse con el grupo al que pertenece, ya sea este un conjunto social, laboral o institucional.

Los gustos sobre las prendas pueden estar sujetos a necesidades elementales o simplemente posicionarse en un placer estético. Millones de personas en el mundo deciden día a día que tipo de atuendo utilizar, dónde adquirirlo y cuánto pagar por él. Lograr un equilibrio entre precio, armonía y necesidad, suele ser la mayor demanda en los clientes que deciden aventurarse por los paseos y tiendas en busca de su vestimenta preferida.